Descubre el Santuario del Amancay, la flor de Lima



A seis kilómetros al noreste de Pachacamac se haya un pequeño refugio de vida silvestre, llamado Santuario del Amancay. En junio, sus lomas se visten de amarillo para recibir a zorros, vizcachas, búhos y aguiluchos.
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Aquí es donde florece la flor de Amancay que, debido a la acelerada expansión urbana, está en peligro de extinción. Ahí, el motivo de este refugio. Si no te quieres perder el florecimiento de la ‘azucena peruana’, prepárate para verla emerger del suelo en medio de la bruma invernal.
Por si fuera poco, durante la Colonia, sus pampas eran un gran centro de esparcimiento en el que se realizaban fiestas religiosas, paseos a caballo y era un lugar visitado por el Padre Urraca, Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres. En los alrededores podrás disfrutar de manjares con sabor nacional. Revisa nuestra galería.

Rutas

Se ubica a 40 km al sur de Lima y a 6 km al noreste de Pachacamac en la quebrada de Río Seco. Está muy cerca del Santuario de Pachacamac. La entrada tiene una puerta con la flor del amancay, esculpida por la artista Augusta Barreda. El circuito los puedes realizar en un día. Las visitas se inician en junio y terminan en octubre.

Más info

 Esta flor emerge del suelo sólo por 3 semanas cada invierno. El amancay (Ismene amancaes) es un bulbo endémico, es decir, sólo crece en Lima, gracias a las garúas de invierno provenientes de la corriente de Humboldt que permite la formación de intensas neblinas en invierno. Es el símbolo de la capital, pues en sus mejores épocas cubría con un manto amarillo las colinas de Lima.
Los primeros testimonios de su existencia son de la cultura Inca (1400-1500 DC). Existen queros y ceramios con el diseño de la flor.
Fue colectada por primera vez por miembros de la expedición botánica enviada al Perú por Carlos II de España. En 1780 fue enviada al jardín botánico de Madrid (España). Posteriormente se publicó la monumental obra Flora Peruviana et Chilensis. Bernabé Cobo en el siglo XVll aseguró que el Amancay correspondía a sus lirios y azucenas. “La flor es muy semejante a las azucenas en forma y figura pero más artificiosas y de mejor parecer”, relató.
Desde la fundación de Lima, las pampas de Amancay han sido escenario de peregrinaciones religiosas, cacerías, paseo de alcaldes, maniobras militares y paseo de Caballos de Paso. Como consecuencia de la expansión urbana, en 1968 se puso fin a estas tradicionales fiestas y la polución empezó a desaparecer la flor de Amancaes. La Asociación Atocongo desde agosto del 2003, representa el compromiso social de Cementos Lima en su afán por consolidar una comunidad saludable y equitativa.


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