A pocos minutos más se halla San Vicente de Azpitia o mejor conocido como “el balcón del cielo”, lugar ideal para pasar un fin de semana tranquilo acampando o para hacer trekking y ciclismo de montaña, si es que gustas de la aventura. Cuenta con buena infraestructura hotelera y con restaurantes de calidad.
Rutas

Ruta turística inclusiva que conecta mar, cultura y valle
El distrito de Mala ha dado un paso significativo en el desarrollo del turismo sostenible e inclusivo con la inauguración de su primera ruta turística oficial: el «Sendero Maleño: entre mar, cultura y valle». Esta innovadora propuesta busca que todas las personas, sin distinción de capacidades, puedan disfrutar en igualdad de condiciones de los impresionantes paisajes y la rica herencia cultural de esta región de Lima.
Una experiencia verdaderamente inclusiva
La ruta se distingue por su enfoque inclusivo y accesible. Cada punto de interés cuenta con paneles informativos especialmente diseñados que narran la historia y resaltan las características únicas de cada lugar. Estos paneles incluyen textos en braille para personas con discapacidad visual y códigos QR que dirigen a los visitantes a videos informativos donde habitantes locales describen los recursos turísticos, con traducción al lenguaje de señas.
Siete destinos imperdibles
El sendero comprende siete recursos turísticos emblemáticos que ofrecen una experiencia completa del territorio maleño:
1. Playa y malecón de Bujama

Esta playa de 3.6 kilómetros de arena dorada tiene raíces históricas profundas. En épocas prehispánicas sirvió como refugio de pescadores indígenas y, según los relatos de Raimondi y Ricardo Palma, posteriormente acogió a esclavos cimarrones. La leyenda atribuye el nombre «Bujama» a «Bruja Mama», en referencia a las mujeres misteriosas que habitaron la zona en tiempos antiguos. Desde la playa se puede observar una imponente isla guanera que recuerda la importancia histórica de la región como exportadora de guano durante el siglo XIX.
2. Playa Barcelona
Con sus 760 metros de arena dorada, temperatura constante de 24°C y oleaje tranquilo, Barcelona ofrece un ambiente perfecto para el descanso durante todo el año. El sitio alberga también vestigios arqueológicos que conectan a los visitantes con la historia de los antiguos habitantes de la región. La playa es ideal para la observación de aves, incluyendo el piquero de patas azules, el zarapito pico curvo y los playeritos areneros. Durante el invierno costero se convierte en santuario para aves migratorias como los ostreros americanos.
3. Fundo Mi Viejo Querido
Esta finca agrícola representa más de 80 años de tradición familiar iniciada por Martín Chumpitaz y continuada por su hija Jacinta. El fundo combina prácticas ecológicas y ancestrales, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de explorar cultivos de ciruelas, paltas, mangos y una variada selección de uvas. El producto estrella es el plátano maleño en variedades como seda, isla, sedón y manzanillo, cultivado con agua subterránea y madurado en la planta. La experiencia incluye la pesca de tilapias en pozas cristalinas y la contemplación de un árbol de uvas centenario.
4. Plaza de Armas de Mala

Fundada el 23 de septiembre de 1862, la plaza alberga la imponente Glorieta Oriental, construida en 1849 por la comunidad china como símbolo de hermandad y gratitud. Este monumento testimonia cómo diferentes culturas se unieron y dejaron huella en el corazón del pueblo tras la abolición de la esclavitud.
5. Iglesia Matriz de San Pedro de Mala
Consagrada al patrono de los pescadores, esta iglesia del siglo XVI se ha convertido en símbolo de fe e identidad para la comunidad. Su arquitectura colonial española destaca por su sobriedad y elegancia, con un altar mayor dedicado a la Virgen del Carmen. Cada 29 de junio, la iglesia es el centro de las celebraciones de San Pedro, festividad representativa del distrito.
6. Capilla de San José del Monte
Construida en 1982 por el esfuerzo colectivo de pobladores y devotos tras la Reforma Agraria de 1969, esta capilla se alza como santuario de fe y unión comunitaria en el Valle de Mala. Cada 19 de marzo acoge las celebraciones en honor a San José.
7. Mirador de San José del Monte
Construido por aproximadamente 30 personas, principalmente mujeres, este mirador cuenta con 133 escalones que conectan la pista con la parte más alta del cerro. Desde arriba se aprecia el majestuoso valle de Mala y una variedad impresionante de aves, especialmente el aguilucho. El mirador cuenta con unas alas hechas de botellas recicladas pintadas con colores que representan el orgullo local: amarillo por los plátanos maleños, rojo por la garra de la gente, verde por el fértil valle y celeste por el río y las playas.
Turismo circular y sostenible
El Sendero Maleño va más allá del turismo tradicional al integrar experiencias de economía circular. Los visitantes pueden conocer tres eco-negocios locales que están transformando la comunidad:
- ECODEP: Una asociación de mujeres que transforma el plátano excedente en chifles artesanales
- PROBIMA: Recolecta aceite usado y residuos orgánicos para producir jabones ecológicos y biofertilizantes
- BIOPROTEICA: Utiliza larvas de mosca soldado negro para convertir residuos en proteína animal y abono natural
Los turistas pueden participar activamente en estos procesos, conociendo de primera mano el impacto de la economía circular y llevándose productos locales auténticos.
Un destino con historia milenaria
El distrito de Mala alberga vestigios de más de 8,000 años de antigüedad en el sitio arqueológico El Salitre, revelando las huellas de antiguas culturas como Ishma y Wari. La región también es conocida por haber criado los temidos toros Arabi Pacha, famosos por su bravura, que enfrentaron toreros como Ángel Valdez.
Con esta nueva ruta turística, Mala se posiciona como un destino pionero en turismo inclusivo y sostenible, donde la naturaleza, la innovación y las personas se unen para crear experiencias auténticas que benefician tanto a visitantes como a la comunidad local.
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