Viajes en pareja: Tarapoto – Peru



Buscando unos días de relajo, cambiar de aire y salir de la rutina, elegimos la selva de Tarapoto para nuestra siguiente aventura. Acompáñanos a descubrir en pareja este destino.

El primer día

Felices de dejar el cielo gris de Lima atrás, arribamos a nuestro destino minutos después de las siete de la noche, tras una hora y cuarto de viaje. En el aeropuerto nos esperaba una camioneta del hotel. Aprovechamos nuestras primeras horas para dar un corto paseo por la ciudad que es una antesala de lo que veríamos en los días siguientes: abundante vegetación enmarca los límites urbanos.

Decidimos pasar la primera noche en la ciudad para reponer energías y prepararnos para la aventura que nos esperaría al día siguiente. Nuestro hotel elegido fue el Puerto Palmeras Tarapoto Resort, uno de los pioneros en la ciudad. Antes de irnos a dormir, pasamos por el restaurante del hotel, donde comimos algo ligero.

La ciudad tiene varios hoteles, de los que son los más conocidos el Río Shilcayo, el Hotel Cumbaza o el hospedaje La Patarashca, cuyas instalaciones combinan un estilo rústico con todas las comodidades.

Segundo día: El Sauce y la Laguna Azul

El segundo día nos levantamos temprano para empezar visitar Laguna Azul, donde pernoctaríamos los dos días siguientes. Luego de 50 minutos de viaje por la carretera hacia el sur, llegamos al río Huallaga. En este punto subimos, camioneta del tour incluida, a una balsa cautiva en la que cruzamos el río y continuamos nuestra ruta.

 

El barro había tomado el camino, por lo que el auto a veces se sentía resbalar, pero no hay nada que temer, los choferes que conocen a fondo el terreno los dejarán sanos y salvos. Nuestro guía conocía la zona y nos explicó qué especies de animales la habitaban. Una de las que más nos llamó la atención fue el martín pescador, un pequeño pero muy colorido pajarito.

En la Laguna Azul se pueden alquilar botes para navegarla, lo que nos permitó tener una vista aún más sobercogedora de esta verde selva. También pudimos alquilar caballos, con los que paseamos en los alrededores.

 

Decidimos quedarnos en el Sauce Resort, un amplio terreno al borde de la laguna. Después de dejar las maletas, nos fuimos al mirador del hotel. Desde las alturas de Sauce, observamos un imponente atardecer, adornado de los ruidos y cantos de la selva. Una lección que aprendimos: el repelente es fundamental, pero sobre todo en horas de la tarde.

En el distrito de Sauce, los hoteles cuestan alrededor de S/. 400 o S/. 600 por noche en habitación matrimonial. Aunque los precios son un poco altos, las comodidades y servicios hacen que valga la pena.

Un tip: muchos de los hoteles de esta región ofrecen paquetes de viaje que incluyen excursiones en la selva así como tratamientos para parejas en sus spas. Algunas de las empresas que ofrecen este tipo de servicios son: Puerto Palmeras, Lagolindo La Sirena Lodge, entre otros.

Tercer día: descanso y regreso

Aprovechamos nuestro tercer día para disfrutar de las instalaciones del spa del hotel, donde pasamos unas horas de relajo total antes de volver a la rutina. Antes de regresar, decidimos pasear por las inmediaciones del resort para dar una última bocanada de aire fresco y oír por última vez los cantos de las aves amazónicas.

Desde el hotel nos demoramos unos cuarenta minutos en llegar a la ciudad para volver a Lima. En el fondo hubiéramos preferido que sea más tiempo para no tener que despedirnos tan rápido de este paraíso donde las preocupaciones y la rutina no tienen cabida.



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