Lugares para Visitar en la Amazonia



La Amazonía peruana atrae e hipnotiza a exploradores de todo el mundo con su singularidad y rareza. Su vasto territorio alberga al mayor número de especies de aves del mundo, numerosas cantidades de mariposas, reptiles, mamíferos y muchos otros. Respire el aire más puro y observe de cerca las especies que sólo pueden verse aquí. La biodiversidad es tan amplia y variopinta que hay miles de especies que aún están a la espera de ser estudiadas en detalle. Sea uno de los afortunados que han ingresado a un mundo en peligro de extinción y vivido la experiencia de sus vidas durante sus vacaciones en la selva Amazónica. Únase a nuestros tours y expediciones al mundo interior de una sorprendente naturaleza donde usted puede practicar la pesca de especies exóticas, avistar nutrias gigantes o nadar junto a los delfines del río. Suba a nuestras canoas y encuéntrese con los habitantes más exóticos del lago, como por ejemplo los caimanes negros. Enfoque su cámara ante los gigantescos arboles de Lupuna, que sobrepasan la edad de 500 años.

La Ciudad

Todo recorrido por la ciudad -recomendamos las horas de la tarde, en que el calor aplaca su fuerza- debe incluir un paseo por el malecón Tarapacá, construido orillas del río Amazonas durante el auge del caucho; la Casa de Hierro diseñada por Eiffel y forjada en los talleres belgas Les Forjes D’Aisseau (esta fue la primera construcción prefabricada que llegó al Perú con piezas fabricadas en Europa y traídas en barco para ser ensambladas aquí en 1889); la Casa de Barro, antiguo almacén del cauchero más famoso de todos, Carlos Fermín Fitzcarrald; además del Museo Amazónico, con sus esculturas de bronce de las principales etnias de la región, obra del desaparecido artista Felipe Lettersten, y fotografías antiguas de Iquitos.



Cruceros por el Amazonas

Pocas experiencias se comparan a navegar sobre las aguas quietas del gran río mientras se disfruta del extraordinario paisaje de la selva amazónica. Algunas empresas ofrecen paquetes de lujo en naves modernas y de diseño impecable que recorren las zonas más bellas de la región y se adentran en los refugios naturales en busca de su flora y fauna silvestre. Imagínese disfrutar de un cóctel en el dek de su barco mientras la luz de la luna tiñe de plateado las aguas del Amazonas. Gastronomía de fusión, belleza natural por donde se mire y mucho confort son los highlights de una experiencia que nunca olvidará.

Quistococha

Ubicado en un área de 56 ha alrededor de la laguna del mismo nombre, posee una playa artificial, conocida como Tunchi Playa, un interesante sistema de trochas, zoológico y una piscigranja con variedades representativas de la fauna local; también cuenta con un museo de sitio, un buen restaurante y servicio de alquiler de botes. Ideal para pasar el día.



Reserva Nacional Pacaya-Samiria

Establecida en un área de más de dos millones de hectáreas, Pacaya-Samiria es la más grande área protegida del Perú. Se trata de una enorme depresión en la llanura surcada por innumerables ríos, cochas, pantanos y aguajales, que en temporada de lluvias es inundada en casi totalidad, al igual que el Pantanal de Brasil, o el Okavango, de Botswana, en África. En sus lagos se reproducen miles de peces, entre ellos el paiche, cuya reintroducción a la Amazonía -tras años de sobreexplotación- se ha realizado aquí. Otras especies vulnerables que viven en la reserva son el delfín rosado, el lagarto negro, el lobo de río, el manatí o vaca marina y la tortuga charapa.

Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana

Ubicada en la llamada Ecorregión Napo, la Zona Reservada Allpahuayo-Mishana alberga una excepcional biodiversidad, la cual sido considerada entre las más altas de la cuenca amazónica e incluso a nivel mundial. Muchas de las especies protegidas en esta área son endémicas de los suelos de arena blanca o de bosques inundables de aguas negras que son extremadamente raros en el Perú. Allpahuayo-Mishana es el único lugar en el Perú donde están protegidas dos especies de primates amenazados: el tocón negro (Callicebus lucifer) y el guapo ecuatorial (Pithecia aequatorialis), además de una docena de aves, varios reptiles, anfibios y peces, y más de un centenar de especies de plantas, todas ellas de distribución restringida en Perú. En tan solo 57 mil hectáreas, esta importante área protegida alberga 28 especies de animales en situación amenazada y vulnerable por la legislación peruana, entre ellas, la nutria, el águila arpía, el pichico negro y el armadillo gigante. Más de 1.900 especies de plantas han sido registradas y una sola hectárea de bosque posee cerca de 300 especies de árboles. En cuanto los mamíferos, han sido registradas 145 especies, pero falta descubrir muchos más, sobre todo entre los esquivos roedores y los murciélagos. Respecto de las aves, hasta el momento han sido registradas 477 especies pertenecientes a 50 familias, incluyendo nueve especies endémicas de la Ecorregión Napo y 21 especies “especialistas” en arena blanca.

Recorriendo el Paraíso

El Manu se inicia cerca al cielo. A cuatro kilómetros de altura, una escarpada montaña domina el paisaje austero de la puna. Los hombres de esta región le llaman Apu Kañahuay, que significa ‘el que está cerca a Dios’.

A medida que nos alejamos de los Andes la humedad se incrementa de manera progresiva. El ichu y los rugosos queñuales dan paso a extraños bosques que parecen aferrarse a las escarpadas laderas. Los árboles poseen aquí curiosas formas, pequeñas y retorcidas. Son los bosques enanos (Elfin forests). Un lugar poblado por bandadas de pájaros de colores imposibles y una gran variedad de extrañas criaturas, en su mayoría desconocidas para la ciencia. Sus troncos, torneados por las inclemencias de un clima extremo, bañado siempre por una llovizna persistente, forman una maraña impenetrable de líquenes y flores diminutas. Este es un escenario en el que parecen haberse confundido las dimensiones: relucientes escarabajos del tamaño de un gorrión y elusivos venados -el pudú o sachacabra- de tan sólo treinta centímetros de alzada.

Al descender un poco más, la pendiente se hace más pronunciada. Las montañas se pierden en acantilados cortados a tajo y la tierra finalmente desaparece, cubierta por la exuberante vegetación de palmeras y rodales de bambú. Los arroyos que discurrían apacibles en las llanuras andinas se precipitan en picada hacia el oriente formando turbulentas corrientes y cascadas de agua cristalina. Nos encontramos en los bosques de neblina (Cloud forests), paraíso de orquídeas y helechos arbóreos, de bromelias y begonias gigantes, mariposas y picaflores. Este mundo de musgo que lo cubre todo sin distinción es el hogar del tunqui o gallito de las rocas -ave nacional del Perú- y el oso andino o ucumari; del quetzal y el mono choro. Un hábitat de indescriptible belleza pero de extrema fragilidad.

Finalmente, y luego de semanas de violenta caída, los ríos se toman un descanso. Discurren lentos como serpientes de color rojizo mientras los sedimentos arrastrados desde los Andes forman amplias playa de arena fina. Es la llanura amazónica. Aquí los árboles alcanzan los sesenta metros de altura y sus troncos, dotados de colosales aletas, llegan a ser tan anchos que son necesarias decenas de hombres tomados de las manos para poderlos rodear. De sus ramas penden lianas del ancho de un buey y sus grandes copas floridas pueden ser divisadas incluso desde las ventanillas de un jet. Este es el territorio de caza de animales hermosos y espectaculares, de jaguares y enormes anacondas. De tapires de doscientos kilogramos de peso y roedores del tamaño de un perro pastor alemán (los ronsocos); de cerdos salvajes armados con enormes colmillos (sajinos y huanganas) y criaturas que no han variado ni un ápice desde la Era Prehistórica (armadillos, hormigueros y perezosos). Los árboles son compartidos por una verdadera legión de aves, que van desde poderosas águilas harpías, comedoras de monos de un metro de altura, hasta los pequeños colibríes poco mayores que un insecto; pasando por bandadas de coloridos guacamayos, tucanes, garzas, pavas, perdices y muchas, muchas más.

Collpas de Guacamayos

Guacamayos que comen arcilla, pavas silvestres y tapires que ingieren dosis de tierra cada día y hasta grupos indígenas que consideran un buen bocado de lodo como parte indispensable de su dieta cotidiana. Las sales minerales son, sin lugar a dudas, un preciado tesoro en los trópicos. En diversos lugares de la Amazonia, lugares conocidos con el nombre de collpas (del quechua, ‘tierra salada’) congregan a números formidables de animales cada día, conformando un espectáculo natural sin precedentes en el planeta. En el Manu existen varios ejemplos espectaculares. Muy temprano por la mañana, miles de pericos y loros de hasta doce especies diferentes -incluyendo a varios centenares de majestuosos guacamayos-, acuden en bullicioso tropel al festín de tierra rica en sales y minerales que ciertos acantilados del río les ofrecen como suplemento dietético, permitiendo que los visitantes disfruten de este despliegue de color y movimiento. A life time experience.

Avistamiento de fauna en las cochas (lobos de río, aves y caimanes negros)

Las cochas o lagos de herradura (Oxbow lakes) son algunos de los hábitats más extraordinarios de la Amazonía, no solo por su belleza escénica sino por las grandes posibilidades de avistamiento de fauna silvestre, en especial de especies emblemáticas y amenazadas como el lobo gigante d río y el caimán negro, además de centenares de aves y reptiles. Navegue suavemente a través de sus aguas como espejos disfrutando de los mil sonidos de la selva a bordo de delgadas canoas construidas por los nativos de la zona. Le aseguramos que nunca lo olvidará.

Albergues en el río Tambopata

Las selvas que se extienden a ambas márgenes del río Tambopata son un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza. Protegidas por su inaccesibilidad (antaño era casi imposible llegar hasta estos lares) y un adecuado sistema de vigilancia a cargo de guardaparques del Sistema Nacional de Áreas Naturales, sus bosques conservan una gran cantidad de flora y fauna difícil de hallar en otras zonas de la Amazonía: collpas de guacamayos (acantilados de arcilla ricos en sales donde miles de loros y pericos se congregan cada mañana); lagos de aguas quietas donde pululan enormes caimanes negros, familias de nutrias gigantes y centenares de aves multicolores; además de extensas selvas donde el hombre es apenas un raro visitante.

En los últimos años, se ha instalado en la zona una docena de albergues ecoturísticos que ofrecen alternativas interesantes para tomar contacto con el bosque tropical y observar a sus increíbles criaturas. Muchos cuentan con excelentes guías naturalistas, extensos sistemas de trochas que recorren el bosque, plataformas de observación y acomodaciones confortables.

Canopy de Inkaterra (Reserva Amazónica)

Una de las principales atracciones de Madre de Dios son los puentes colgantes del Canopy Walkway Reserva Amazónica. Se trata de 344 metros de caminos suspendidos que se convierten en la puerta de entrada para un mundo desconocido para el común de los mortales: las grandes copas de los árboles amazónicos. Dividido en siete puentes colgantes, dos torres de observación y ocho plataformas, el sistema permiten al visitante conocer de cerca la vida en la bóveda arbórea, allí donde la luz del sol es aprovechada por las copas de los grandes árboles y por cientos de especies de aves y mamíferos que aprovechan de la bonanza de la fotosíntesis: frutos y flores en abundancia, y decenas de especies animales, entre monos, tucanes y reptiles que viven de ellos.

Lago Sandoval

Este escénico lago es el principal destino turístico de Puerto Maldonado. Ubicado a solo una hora de viaje por río, aguas abajo del Madre de Dios, se accede a él luego de emprender una interesante caminata de cuarenta minutos de duración a través de una trocha en el bosque que le depara más de una sorpresa. La cocha, de aguas siempre calmas, posee un hermoso bosque de palmeras de aguaje con sus troncos sumergidos, y es el hogar de una familia de lobos de río o nutrias gigantes, que pueden ser observados sobre todo durante las primeras horas de la mañana. También es un buen lugar para avistar una enorme variedad de aves. Muy recomendable.



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