Lima en octubre: el Señor de los Milagros



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Lima es gris y monótona durante 11 meses seguidos. Pero una vez al año la ciudad cambia de color y humor. Es octubre, el mes morado. La procesión del Señor de los Milagros transforma las calles del Centro de Lima en una masiva expresión de fe, cultura y tradición. Un encuentro único que vale la pena experimentar y recordar.

 

Historia: la primera procesión

En 1687 hubo un terremoto de gran magnitud en Lima. Según cuentan los historiadores, el sismo derrumbó casa, iglesias y mansiones. También afectó el local de la cofradía de Pachacamilla y destruyó todas sus paredes. Todas menos una. Un pequeño y débil muro de adobe donde se encontraba pintada la imagen de un Cristo. Los religiosos decidieron sacar la imagen y recorrer con ella las calles de Pachacamilla. Era la primera procesión del Señor de los Milagros.



¿Qué hacer?

Durante el mes morado es una buena idea dar un paseo por el centro y visitar las iglesias y templos construidos en la época colonial.

Los días principales de la procesión del Señor de los Milagros son 18 y 19 de octubre. Miles de personas acompañan la imagen del Cristo en su recorrido que incluye avenidas principales, plazas, iglesias, edificios importantes, parques y hospitales. También participan de la festividad diversas personalidades como deportistas, alcaldes, congresistas, ministros y el Presidente de la República, quien carga el anda durante unos minutos.



¿Qué comer?

Octubre en Lima se puede resumir en un postre emblemático: el turrón de Doña Pepa. Antojo tradicional que toma en serio la palabra “dulce”. Un bocado nos revela la doble o triple capa de miel de chancaca que lo recubre junto a las pequeñas esferas de caramelos y los confites de colores que alegran su superficie.

 

También es una buena ocasión para probar otros postres tradicionales como el suspiro limeño, los picarones, la mazamorra morada, el arroz con leche -o el popular combinado de ambos también llamado ‘clásico’- y otros antojos al paso. ¡Ah! y si lo oyen pasar, no dejen de probar la revolución caliente “música para los dientes” que como antaño recorre los barrios. Pero no se preocupen, ya hablaremos de más postres y comidas peruanas en los próximos posts.



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