Conociendo la selva de Iquitos en 4 dias



Después de unos días en la ciudad de Iquitos, nos aventuramos a conocer la selva amazónica. Así continúa este viaje en pareja al corazón de la selva. Sigue leyendo para enterarte de lo que no te puedes perder.

Día 1: Partiendo a la selva

Para entrar a la selva teníamos que ir al Puerto de Bellavista, en las afueras de la ciudad. Por lo que aprovechamos y nos dimos corta escapada a Pilpintuwasi, un criadero de mariposas a 20 minutos del puerto, en Padre Cocha. En Pilpintuwasi pudimos ver cientos de especies de mariposas, algunos mamíferos rescatados y unos juguetones monos. Uno de ellos nos robó un sombrero, pero nos lo devolvió al finalizar el recorrido. Sin duda, una experiencia muy divertida.

De vuelta en el puerto, nos encontramos con la lancha que nos llevaría hasta nuestro alojamiento en la selva: el Pacaya Samiria Lodge, a dos horas del puerto. Después de dejar nuestras maletas y darnos un refrescante baño, fuimos al restaurante del hotel, donde disfrutamos de un plato de paiche y arroz. Después, realizamos una caminata en la zona aledaña al lodge. Es sorprendente la cantidad de especies animales y plantas que pueden encontrarse en un área tan pequeña.

En nuestra primera noche, nos atrevimos a dar un paseo nocturno por la selva, por supuesto, acompañados de un guía local. Pudimos ver pequeñas especies de ranas (nos dijeron que algunas pueden ser venenosas), oímos toda clase de animales y disfrutamos de todos los misterios que esconde la selva.

Día 2: Pacaya Samiria

El segundo día fue el de la aventura que estábamos esperando y por fin conocimos la reserva Pacaya-Samiria. Después de llegar y registrarnos, tomamos una canoa para recorrer algunas zonas de la reserva y para buscar a los escurridizos delfines rosados, a los que logramos ver tras un buen rato de búsqueda.

Algo a lo que debes prestar atención es al hermoso reflejo del cielo sobre el agua. Nuestro guía nos comentó que por esto suelen llamar a Pacaya Samiria “la selva de los espejos”. En la reserva nos enseñaron cómo pescan los nativos y qué instrumentos usan. A diferencia de la cultura occidental, que agota todo a su paso, ellos pescan sólo lo necesario para subsistir y mantienen su ecosistema equilibrado.

Más tarde partimos a la Cocha de San Jacinto, donde aprendimos sobre los esfuerzos de la comunidad para la conservación del rey del Amazonas: el paiche. Para ver al sorprende pez de cerca, damos un paseo en canoa por la laguna, y vemos también la curiosa planta “Victoria Regias”.

Al atardecer el río se inunda de hermosos colores formando un paisaje que nunca antes vimos. Entonces, emprendemos el regreso al lodge, a descansa

Día 3: Ayahuasca

El tercer día decidimos descansar y sólo disfrutar de los hermosos paisajes de la zona. En los alrededores del alojamiento principal, el lodge tiene una especie de campamento rústico con hamacas para descansar.

Por la noche, participamos en un ritual de ayahuasca. Aunque para mucha gente esta es simplemente una bebida alucinógena, para los chamanes tiene una función mística y la planta suscita respeto en las comunidades. La experiencia es personal y única. Si has pensado probarlo, recomendamos hacerlo con chamanes de la zona.

Día 4: El regreso

No nos queríamos ir sin practicar nosotros mismos la pesca artesanal. Así que antes de emprender el regreso a la ciudad, dimos un último paseo a la Cocha de Shiriyacu. Y luego de respirar por última vez la armonía de esta tierra, partimos atesorando grandes recuerdos y pensando en volver.



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